Manifiesto de la ALAL – 8 de Marzo
América Latina ostenta uno de los rostros más crueles de la desigualdad: es hoy la región más letal del mundo para las mujeres. Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), 11 mujeres latinoamericanas son asesinadas cada día. Once vidas truncadas. Once historias silenciadas. Once familias destrozadas. Todos los días.
No se trata de cifras abstractas. Se trata de una violencia estructural que atraviesa nuestras sociedades, nuestros hogares, nuestros lugares de trabajo y nuestras instituciones. El feminicidio es la expresión más brutal de un sistema que todavía tolera la desigualdad, la discriminación y la violencia contra las mujeres.
Como juristas laboralistas de América Latina, afirmamos que no habrá trabajo digno sin vida digna. No habrá justicia social mientras las mujeres sigan muriendo por el simple hecho de ser mujeres.
Es inaceptable la brecha salarial y de ingresos, la que se profundiza. Las mujeres perciben salarios inferiores, discriminación en el acceso al empleo, mayor informalidad, precariedad y la sobre carga de los trabajos de cuidado, por la doble jornada.
Exigimos Estados comprometidos con políticas públicas eficaces de prevención, protección y sanción de la violencia de género. Exigimos sistemas de justicia que actúen con perspectiva de género y que no reproduzcan la impunidad. Exigimos sociedades que no naturalicen la violencia ni el silenciamiento. Exigimos el reconocimiento del cuidado como trabajo y la implementación de medidas para alcanzar un sistema integral, acorde lo establecido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en la Opinión Consultiva 31/2025.
La lucha por la igualdad no es solo una causa de las mujeres: es una causa democrática, social y humana.
En este 8M, desde la ALAL, reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de los derechos de las mujeres, con el trabajo digno, con la igualdad real y con una América Latina donde ninguna mujer tenga que temer por su vida.
Porque ni una menos no es una consigna: es un imperativo ético para nuestra región.
Asociación Latinoamericana de Abogados y Abogadas Laboralistas – ALAL
